¡Hola a todos!
Bueno... Esta mañana experimenté que para mi una hora conectada a Internet no da para nada. Solo tuve tiempo de ver el correo que tenía, contestar a algun mensaje, escribir alguno urgente y hablar 5 minutos por skype con mi hermana. Para el blog solo quedaba un cuarto de hora y con la de cosas que tengo que contar no basta. Asi que he decidido cambiar de táctica. Escribiré mi crónica tranquilamente en un documento y luego solo copiar y pegar.
El viaje (del domingo 22 de Enero por la tarde al Martes 24 de Enero por la mañana):
Como ya dije, un poco peñazo. En el avión de Madrid a Londres me tocó ventana y pude ver las luces de la noche tanto en los alrededores de Madrid como en Londres que sobrevolamos en círculo. Se podían ver estadios y canchas de tenis, y manchas oscuras que debían de ser zonas arboladas. El río Tamesis se adivinaba un poco por los puentes y porque no había ninguna luz.
El vuelo a Hong Kong fue el más largo, unas 13 horas. Me dio tiempo a cenar, ver un par de películas aunque en alguna de ellas me quedé sopa. Y dormir un poco. Poco antes de aterrizar nos dieron de desayunar. Pero al pisar Hong Kong ya eran las 7h de la tarde, así que ese día 23 fue visto y no visto. En Hong Kong nos marearon un poco porque la fecha de las tarjetas de embarque no eran correctas (nos pasó a unos cuántos y eso hizo que estuviera más tranquila, que si no... Luego de Hong Kong a Melbourne fueron menos horas pero a mi se me hizo eterno. Volvimos a cenar (sin haber comido), vi más pelis, dormí algo y desayuné. No digo nada de mis compañeros de viaje porque prácticamente no hablamos. Solo hablé en Hong Kong con otras 3 chicas, 2 jóvenes alemanas y una señora sueca mayor que yo.
Al llegar a Melbourne lucía un sol espléndido, y es que aquí es pleno verano. Más de 30 grados seguro. En la oficina de información fueron amables pero me informaron de lo que les convenía. Me vendieron un billete del aeropuerto al albergue que no era con la compañía oficial y la vuelta hay que llamar para confirmar y eso no me lo dijeron. (Menos mal que lo he solucionado en el albergue. Llamaron por mi.)
Fin del viaje
Bueno... Esta mañana experimenté que para mi una hora conectada a Internet no da para nada. Solo tuve tiempo de ver el correo que tenía, contestar a algun mensaje, escribir alguno urgente y hablar 5 minutos por skype con mi hermana. Para el blog solo quedaba un cuarto de hora y con la de cosas que tengo que contar no basta. Asi que he decidido cambiar de táctica. Escribiré mi crónica tranquilamente en un documento y luego solo copiar y pegar.
El viaje (del domingo 22 de Enero por la tarde al Martes 24 de Enero por la mañana):
Como ya dije, un poco peñazo. En el avión de Madrid a Londres me tocó ventana y pude ver las luces de la noche tanto en los alrededores de Madrid como en Londres que sobrevolamos en círculo. Se podían ver estadios y canchas de tenis, y manchas oscuras que debían de ser zonas arboladas. El río Tamesis se adivinaba un poco por los puentes y porque no había ninguna luz.
El vuelo a Hong Kong fue el más largo, unas 13 horas. Me dio tiempo a cenar, ver un par de películas aunque en alguna de ellas me quedé sopa. Y dormir un poco. Poco antes de aterrizar nos dieron de desayunar. Pero al pisar Hong Kong ya eran las 7h de la tarde, así que ese día 23 fue visto y no visto. En Hong Kong nos marearon un poco porque la fecha de las tarjetas de embarque no eran correctas (nos pasó a unos cuántos y eso hizo que estuviera más tranquila, que si no... Luego de Hong Kong a Melbourne fueron menos horas pero a mi se me hizo eterno. Volvimos a cenar (sin haber comido), vi más pelis, dormí algo y desayuné. No digo nada de mis compañeros de viaje porque prácticamente no hablamos. Solo hablé en Hong Kong con otras 3 chicas, 2 jóvenes alemanas y una señora sueca mayor que yo.
Al llegar a Melbourne lucía un sol espléndido, y es que aquí es pleno verano. Más de 30 grados seguro. En la oficina de información fueron amables pero me informaron de lo que les convenía. Me vendieron un billete del aeropuerto al albergue que no era con la compañía oficial y la vuelta hay que llamar para confirmar y eso no me lo dijeron. (Menos mal que lo he solucionado en el albergue. Llamaron por mi.)
Fin del viaje
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