¡Hola de nuevo!
Después paramos a las puertas del estadio del Boca Junior que acaba de ganar la liga. Todo está pintado con los colores del equipo, que curiosamente fueron elegidos por los que fundaron el club porque eran los colores del barco que entraba en el puerto en ese momento (Suecia).
Ya estoy en el hotel y tengo un poco de tiempo. Espero ponerme al día, cosa que no es nada fácil.
El miércoles empecé la jornada con la excursión panorámica de la ciudad que estaba prevista. Estos recorridos son un poco frustrantes porque ves mucho pero no puedes pasear y conocer mejor. Cruzamos por distintos barrios de la ciudad. Vimos una flor de metal gigante que al principio se abría y cerraba. Pero se estropeó y se quedó abierta. Pasamos delante de varias embajadas, de la casa donde vive la presidenta, vimos parques donde paseaban los paseadores de perros, que son chicos que se dedican a pasear los perros de la gente acomodada que no tiene tiempo o ganas de salir. Se les puede ver con ocho o diez perros a la vez. Es muy curioso: una nueva profesión que pronto veremos por Europa.
Pasamos delante del Teatro Colón y luego fuimos a la Plaza de Mayo donde pudimos bajar y hacer algunas fotos. Yo ya había estado el día antes, pero en sitios tan interesantes, siempre hay cosas nuevas que descubrir.
Después paramos a las puertas del estadio del Boca Junior que acaba de ganar la liga. Todo está pintado con los colores del equipo, que curiosamente fueron elegidos por los que fundaron el club porque eran los colores del barco que entraba en el puerto en ese momento (Suecia).
A continuación fuimos al lugar conocido como "El Caminito". Es una curiosidad ya que las paredes de las casas están pintadas a trozos de colores diferentes y muy vivos. Al principio se debía a que utilizaban los restos de pintura de los barcos para pintar hasta donde les llegaba.
Todas las paradas, podeis imaginarlo, están programadas para bajar y pasar por las tiendas de turistas concertadas por lo guías de una forma bastante descarada. Pero bueno, nadie te obliga a comprar.
Finalmente pasamos rápidamente por Puerto Madero que me gustó mucho de día. (Ya había estado de noche cenando con Alberto).
Debo decir que como todas las grandes ciudades, Buenos Aires tiene un tráfico horrible y llegué al hotel con el tiempo justo para comer un tentempié y enlazar con la siguiente excursión que consistía en ir a un embarcadero a unos kilómetros de la Ciudad en Tigre y tomar un barco que primero recorría unos islotes formados en el delta del Tigre donde la gente adinerada tiene su segunda vivienda con embarcadero propio. Y como aquí hace calor, la gente se estaba bañando, hacía esquí náutico, daban paseos en lanchas o motos acuáticas, etc.¡Qué envidia!
En realidad varios ríos se juntan en esta zona y estuvimos navegando en varios hasta llegar al Río de la Plata que se hace enorme de ancho a partir de allí. De hecho yo creía que ya estábamos en el mar. Las vistas de los rascacielos de Buenos Aires según nos vamos acercando son muy bonitas.
Llegamos a Puerto Madero y, aunque estaba un poco lejos del hotel, decidí regresar andando para poder ver más cosas de la ciudad.
Fui a ver el Puente de la Mujer, de Calataba, y luego recorrí grandes avenidas muy concurridas. Había atascos formidables y sonaban los pitos de los coches constantemente. Finalmente llegué a una calle peatonal que tenía mucho ambientillo. Mucha gente estaba con las compras de Navidad. Había vendedores con sus mercancías por el suelo y también gente bailando tangos.
Debo decir que como todas las grandes ciudades, Buenos Aires tiene un tráfico horrible y llegué al hotel con el tiempo justo para comer un tentempié y enlazar con la siguiente excursión que consistía en ir a un embarcadero a unos kilómetros de la Ciudad en Tigre y tomar un barco que primero recorría unos islotes formados en el delta del Tigre donde la gente adinerada tiene su segunda vivienda con embarcadero propio. Y como aquí hace calor, la gente se estaba bañando, hacía esquí náutico, daban paseos en lanchas o motos acuáticas, etc.¡Qué envidia!
En realidad varios ríos se juntan en esta zona y estuvimos navegando en varios hasta llegar al Río de la Plata que se hace enorme de ancho a partir de allí. De hecho yo creía que ya estábamos en el mar. Las vistas de los rascacielos de Buenos Aires según nos vamos acercando son muy bonitas.
Llegamos a Puerto Madero y, aunque estaba un poco lejos del hotel, decidí regresar andando para poder ver más cosas de la ciudad.
Fui a ver el Puente de la Mujer, de Calataba, y luego recorrí grandes avenidas muy concurridas. Había atascos formidables y sonaban los pitos de los coches constantemente. Finalmente llegué a una calle peatonal que tenía mucho ambientillo. Mucha gente estaba con las compras de Navidad. Había vendedores con sus mercancías por el suelo y también gente bailando tangos.
Cuando llegué al hotel estaba muy cansada y con los pies destrozados. Me duche, me cambié y ¡que la fiesta siga! Ahora tocaba el Show de Tangos con cena incluida. Mi sorpresa fue que coincidí con unos franceses muy simpáticos que había conocido en la excursión de la tarde por el delta del Tigre, La guía no tenía ni idea de francés y ellos no hablaban ni español ni casi nada de inglés. Asi qué hice de traductora y todos encantados. Como yo estaba sola en mi mesa y ellos eran 5 (los otros 3 canadienses francófonos), me invitaron a compartir su mesa y me lo pasé muy bien. Primero cenamos, y cuando llegamos al postre se pusieron 3 parejas a bailar tangos muy bien. Me gustó mucho como lo hacían. También había dos cantantes que cantaban por turnos entre baile y baile. Eso me gustó menos. Les acompañaban los músicos: Un contrabajo, una guitarra española, un acordeón pequeño y cuadrado (no recuerdo el nombre de este instrumento) y un violín.
Y con esto el día se acabó. Bastante completito ¿verdad?
Un beso
Y con esto el día se acabó. Bastante completito ¿verdad?
Un beso
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