Por fin ya he llegado! Y es que el vuelo es de 12 horas y media. Menos mal que al ser nocturno he podido dormir bastante.
En en avión tuve de compañera de asiento una brasileña profesora de baile que vive desde hace 20 años en Porto (Portugal). Iba a pasar las Navidades con su familia en Brasil, Buenos Aires era solo una escala. Muy simpática y aunque yo no hablo nada de portugués, ella hablaba un poco el español y nos pudimos entender.
Cuando llegué me estaba esperando una persona de la agencia y fuimos en coche al hotel. Desde que llegó el avión pasaron casi dos horas debido a los controles de aduanas y la recogida de maletas. Aunque nada que ver con lo de la India. Aquí mucho más rápido y no te metían mano. (En la India siempre nos cacheaban). En el camino al hotel pudimos disfrutar de los atascos matinales propios de cualquier gran urbe. Buenos Aires tiene 4 millones de habitantes, pero el gran Buenos Aires son 11 millones si no recuerdo mal.
En el hotel no me dieron habitación porque era muy pronto, pero si me dejaron hacer uso de la ducha del gimnasio. Así que empecé la mañana como nueva, después de ducharme y cambiarme. Porque aquí hace calor, aunque os cueste creerlo, como si estuviéramos en Junio.
Llamé a Alberto, el argentino que conocimos mis hijas y yo cuando hicimos la visita a Egipto y que nos alegró las vacaciones. Le pude localizar y quedamos en vernos a las 4h de la tarde en el hotel.
Salí a dar un paseo ya que el hotel está ubicado en una zona muy céntrica.
Paseé por la Avenida 9 de Julio, muy ancha y con jardines. (Recuerda un poco el paseo del Prado de Madrid). Vi el obelisco tan grande que hay, y tomé una avenida que me llevó a la plaza de Mayo.Pero antes hice una paradita técnica para tomar un café con dos medialunas (Así se llaman los croissants) que pueden ser dulces o salados. Allí, en la Plaza de Mayo, todo alrededor es muy bonito. Tiene un aire señorial. La Casa Rosada es inconfundible por su color. Di una vuelta y avancé un poco en la calle donde hay muchos bancos y que se conoce como la city ya que tiene un cierto aire a Wall Street. Luego tomé la Avenida de Mayo. Allí me cruce con una calle donde muchos artesanos exponen sus mercancías en el suelo, y también vi el café Tortoni y otros teatros famosos. Luego regresé al hotel retomando la Avenida 9 de Julio.
Me encontraba realmente cansada sobre todo porque tengo un trancazo que me impide oir y respirar bien.
Ahora estoy reponiendo fuerzas en el hotel, ya que me han dado la habitación.
En en avión tuve de compañera de asiento una brasileña profesora de baile que vive desde hace 20 años en Porto (Portugal). Iba a pasar las Navidades con su familia en Brasil, Buenos Aires era solo una escala. Muy simpática y aunque yo no hablo nada de portugués, ella hablaba un poco el español y nos pudimos entender.
Cuando llegué me estaba esperando una persona de la agencia y fuimos en coche al hotel. Desde que llegó el avión pasaron casi dos horas debido a los controles de aduanas y la recogida de maletas. Aunque nada que ver con lo de la India. Aquí mucho más rápido y no te metían mano. (En la India siempre nos cacheaban). En el camino al hotel pudimos disfrutar de los atascos matinales propios de cualquier gran urbe. Buenos Aires tiene 4 millones de habitantes, pero el gran Buenos Aires son 11 millones si no recuerdo mal.
En el hotel no me dieron habitación porque era muy pronto, pero si me dejaron hacer uso de la ducha del gimnasio. Así que empecé la mañana como nueva, después de ducharme y cambiarme. Porque aquí hace calor, aunque os cueste creerlo, como si estuviéramos en Junio.
Llamé a Alberto, el argentino que conocimos mis hijas y yo cuando hicimos la visita a Egipto y que nos alegró las vacaciones. Le pude localizar y quedamos en vernos a las 4h de la tarde en el hotel.
Salí a dar un paseo ya que el hotel está ubicado en una zona muy céntrica.
Paseé por la Avenida 9 de Julio, muy ancha y con jardines. (Recuerda un poco el paseo del Prado de Madrid). Vi el obelisco tan grande que hay, y tomé una avenida que me llevó a la plaza de Mayo.Pero antes hice una paradita técnica para tomar un café con dos medialunas (Así se llaman los croissants) que pueden ser dulces o salados. Allí, en la Plaza de Mayo, todo alrededor es muy bonito. Tiene un aire señorial. La Casa Rosada es inconfundible por su color. Di una vuelta y avancé un poco en la calle donde hay muchos bancos y que se conoce como la city ya que tiene un cierto aire a Wall Street. Luego tomé la Avenida de Mayo. Allí me cruce con una calle donde muchos artesanos exponen sus mercancías en el suelo, y también vi el café Tortoni y otros teatros famosos. Luego regresé al hotel retomando la Avenida 9 de Julio.
Me encontraba realmente cansada sobre todo porque tengo un trancazo que me impide oir y respirar bien.
Ahora estoy reponiendo fuerzas en el hotel, ya que me han dado la habitación.
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