Hola a todos!
Otro día más de supermadrugón: a las 6h15 tenía que estar en la estación de autobuses para ir a la isla. Menos mal que estaba cerquita del albergue. La víspera dejé preparada la mochila con lo necesario para dos días y dejé la maleta con el resto ((incluido el ordenador) en el hotel.
Allí conocí a un chico jóven de suiza que también iba a hacer la excursión aunque con otra operadora. Subimos al autobús todos juntos (al final había mucha gente). Tuvimos una hora y media de viaje viendo el amanecer hasta llegar al final de la península donde nos esperaba el ferry. Mucha gente esperando también para embarcar. Tres cuartos de hora de ferry y llegamos. Había diferentes buses y había que preguntar por nuestro Tour operador. El mío no estaba, pero yo aparecía en una lista. Nos explicaron que se había apuntado demasiado pocos en nuestra agencia y que nos habían juntado. Éramos 11 en el minibús con remolque y nuestra guía chófer una jóven muy dinámica llamada Kate.
El grupo era muy variopinto: un francés, Sasha, dos holandesas Marienke y Jeaneke, el suizo que me había encontrado, Sam, una rusa Olga, Sophia de Canadá aunque originariamente de Taiwán, Lena de Alemana, Nicole de Liechenstein, Bob y Sandy de Boston (USA) que eran mayores que y yo de España. Los demás eran todos jovencitos, veintitantos, excepto la alemana que tenía 19 añitos.
Primero fuimos a una granja de ovejas donde el granjero nos enseñó las habilidades de sus peros y esquiló una oveja delante de nosostros. Nos comentó cosas de su trabajo y de su familia y de como cambiaban los tiempos. Muy interesante.
Luego nos acercamos a una zona de dunas llamada “Little Sahara” y pudimos hacer sandbording, es decir bajar la duna con una tabla de surf. Lo malo es que antes de bajar hay que subir la duna y cuesta mucho. Bajé una vez pero esta vez lo hice sentada, no como en Cape Reinga que lo hice estirada y bocabajo. Pero me salió bien las dos veces. De esta vez si que tengo una foto que me hicieron, con cara de susto o de velocidad según se mire.
Después fuimos a un sitio a comer y tenían un emú y una tienda con productos naturales que obtenían a través de destilación de los eucaliptos. Las comidas que hacemos son tipo buffet, con ensalada y alguna carne como pollo o salchicha o filete. Luego tenemos que colaborar en fregar los platos. Todo muy apañadito. De hecho, la comida la trae Kate en el remolque y lo prepara todo en media hora. Saca la ensalada y la fruta y las salsas, y se pone a asar en las barbacoas o parrillas que tienen en todos los sitios.
Después de comer nos acercamos a una playa protegido donde hay una colonia de focas. Solo se puede visitar acompañados de un guía del parque que vigila que no se moleste a los animales. Tuvimos la suerte de asistir a una pelea entre machos y fue espectacular.
Luego fuimos al lugar donde íbamos a dormir y nos enseñó antes donde estaba la playa por si queríamos ir a bañarnos después. Pero quedaba a más de un kilómetro y nadie se animó. Preferimos hacer kayak todos en el río que quedaba mucho más cerquita. Fue la primera vez que hice kayak y me lo pasé bien. Era un río muy tranquilo, sin mucha corriente.
Luego kate preparó la cena tipo barbacoa y se acercaron unos canguros. Tambien hay wallabis que se supone que son como los canguros pero más pequeños. Estuvimos hablando y nos divertimos, pero los mosquitos atacaron y tuvimos que protegernos.
Luego fuimos a ver a unos pingüinos muy pequeños a una playa con unas linternas protegidas con plástico rojo. Vimos varios y uno fue muy gracioso porque se cayó y se levantó enseguida, pero parecía borracho.
Regresamos al albergue y seguimos hablando un rato hasta que nos fuimos a dormir. Las chicas en un dormitorio, menos Olga que tenía una habitación para ella sola y la pareja de Bostón, y los dos chicos en otra habitación.
Y no os lo vais a creer, pero no pudimos ver las estrellas porque estaba nublado, y de hecho llovió durante la noche.
Por la mañana fuimos a una zona arbolada donde había koalas en los árboles y loros y cacatúas también. Son bastante difíciles de ver al principio, pero si que vimos bastante e hicimos fotos. Pero es muy difícil con las ramas. Fue un rato muy agradable, paseando tranquilamente entre koalas y pájaros.
Después nos acercamos a unos acantilados llamados Remarkables rocks que tienen unas formas muy curiosas y están cubiertos de líquenes de diferentes colores. Las vistas desde allí hacia el mar y la playa cercan también eran bonitas y muy relajantes. Estuvimos un rato mirando al infinito.
Luego fuimos a la zona norte de la isla donde vimos más focas en una zona de acantilados. Estaban disfrutando con los baños en las especies de piscinas que se forman entre las rocas. No hice casi fotos porque mi batería se había agotado y la reservaba un poco.
Luego fuimos a una reserva donde había una zona de barbacoas y mesas y pudimos comer. Vi a unos pajaritos muy pequeños con la cola azul apuntando arriba, muy inquietos, se movían constantemente.
Por último fuimos a una playa a la que había que acceder a través de unos acantilados y era muy bonita, pero el tiempo había cambiado y no apetecía tanto bañarse. Descansamos y miramos al mar, también hablamos.
Con esto dimos casi por finalizada nuestra estancia en la isla. Fuimos a la parada del ferry donde pudimos comprar algo para comer ya que nuestra llegada al hotel, después de 45 minutos de ferry muy movido (hacía mucho viento) y hora y media de bus, sería sobre las 10h30 de la noche.
Resultó que algunos estábamos en el mismo albergue. Fue muy gracioso y quedamos para vernos al día siguiente.
Nada más. Muchos besos
Rosa
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