¡Hola!
Cuando me he despertado esta mañana lo primero que he hecho ha sido escuchar a ver si se oía llover, y no se oía nada. Pero cuando he salido de la habitación he visto que si que llovía, pero suavecito. Bueno, con esta lluvia si me atrevo. He decidido ir a ver los jardines botánicos que no llegué a ver la primera vez que fui porque ya estaban cerrados cuando llegué. Esta vez he tenido más suerte (he ido por la mañana) y además, para colmo de suerte, ha dejado de llover y los he podido pasear tranquilamente. Las plantas son muy diferentes a las que vemos en nuestras tierras, con unas flores preciosas. También había una zona boscosa con unos árboles impresionantes de lo grandes que eran. Y también había mosquitos, muchos mosquitos que atacaban, los malditos. Y eso que me había puesto el mejunje. Pero no me he librado de alguna picadura.
Después he tomado el bus de regreso al centro de Cairns , porque no lo he dicho pero están a 20 minutos en bus. Cairns es una ciudad bastante grande y sobre todo bastante estirada. He comido y he decidido tomar otro bus para ir a la playa que está bastante lejos. Pero como no llovía y me han dicho que las playas de aquí son bonitas, por lo menos cambio de aires y me doy un bañito. Dicho y hecho. En el bus, una señora que me oyó preguntarle al chófer por la parada de la playa, me dijo que ella también iba hacia allá, aunque se bajaba en la anterior. Fue muy amable conmigo, aunque luego un poco tímida porque no me dijo nada más durante el viaje, solo un poco antes de bajarse que me dió instrucciones más precisas sobre el regreso y donde encontrar la playa. No tuve problemas para encontrarla. Allí la playa es larguísima, pero solo hay una pequeña zona donde está permitido el baño que está rodeada de boyas que sujetan redes, para que no se cuele ningún animal no deseado. Es un cuadrado de 25 o 30 metros de lado, y hay un socorrista vigilando. Me pegué un baño. El agua está calentísima, más de 30 grados, casi no se nota al entrar. El sol se escondía detrás de las nubes de vez en cuando, pero mejor así. Cuando me sequé un poco, di un paseo por la playa donde no se veía un alma. Y es muy bonita. Vi un cartel avisando de los peligros de bañarse. Cuidado con las medusas y con los cocodrilos, sí, sí, parece ser que son habituales por estos lugares. No mencionaban a los tiburones, pero seguro que no es descartable, porque los había en la barrera de coral. Como dicen los australianos, aquí tenemos todos los bichos y plantas posibles, incluso los más asesinos (también va por las plantas, algunas son mortales si las tocas, nos lo dijo el de la excursión por el bosque y nos enseño una). De las arañas tienen también las más venenosas y mortales. Tienen un buen surtido de todo, vamos. También serpientes.
Cuando regresé, me senté a la terraza del único café que había por allí a tomar uno mientras hacía tiempo para el bus (solo hay uno cada hora). Y la señora del autobús apareció y vino a saludarme y a preguntarme qué tal lo había pasado. Fue muy agradable. Me contó que estaba en casa de su hija para ayudarla un poco, porque estaba divorciada y con dos hijos, y el mayor, de 8 años, es autista y le da muchos problemas a la hora de comer. Ella es de Jersey, una isla en el canal de la Mancha según me explicó. Su hija vino a Australia hace 10 años y se quedó. Tiene otra hija en Jersey con otros dos hijos, y según dijo trabaja en la banca, porque debe de ser donde más dinero se hace. Yo no se mucho de eso, pero me dió la sensación de que se trata de un paraíso fiscal o algo así, porque dijo que todo el mundo estudia para trabajar en la banca. Tuvimos una conversación muy agradable. Me contó que su hija le había regalado un viaje en globo y que le gustó mucho aunque tiene un poco de miedo a las alturas, y yo le conté mi salto en paracaídas y se sorprendió mucho. Conectamos muy bien y yo hubiera podido seguir charlando con ella mucho más tiempo, pero llegó la hora de mi bús y tuve que dejarla. Fue una lástima, ¡por una vez que encontraba alguien con quién hablar!
En fin, que regresé a Cairns.
No sé si lo he comentado ya, pero una cosa que me sorprende de los Australianos es lo amables que son unos con otros. Siempre, antes de decir a lo que van, se saludan y se preguntan como están y después de unos comentarios generales empiezan con el tema que les ocupa. Pero esto vale para todo: con la cajera del súper, con cualquier tendero, cuando hablan por teléfono para contratar una excursión... También se despiden del chófer del autobús dándole las gracias. Otra cosa que también me choca es que no tienen prisa, toman su tiempo para subir o bajar del autobús, nadie protesta cuando la charla preliminar dura más de lo normal, o cuando el chófer tarda en darme las instrucciones o cualquier otra cosa. Son muy tranquilos y no se enfadan.
Bueno, pués esto ya se acaba, mañana ya me voy a Darwin.
Besos a todos
Rosa
Hola Rosa, bueno sigue lloviendo pero sigue bien el viaje y parece que lo sigues disfrutando, aunque ya estas en la cuenta atrás. Muchas gracias por acordarte de Nuria desde tan lejos,le dijimos que habias mandado un mensaje para felicitarla y dice que te demos las gracias.Un beso muy grande de todos. MUUUAAAAAAAAAAAAA.
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