domingo, 18 de marzo de 2012

Sábado 17 de Marzo de 2012: Parque Nacional Kakadu


¡Hola!



Ayer por la tarde salí otra vez para comprar algo para cenar y paseé un poco por la calle principal que tiene bastantes bares y mucho ambiente, pero al llegar a la zona de tiendas, resulta que no había casi nadie. Miré la hora y eran poco más de las 4h de la tarde y ¡ya estaban cerrando! Regresé al hotel y me puse a leer. Luego cené y conocí a dos jovencitas una era alemana y la otra de Taiwan. Parecían muy majas y con muchas ganas de hablar. La alemana, recién terminado el instituto, se ha tomado 5 meses para viajar. En estos momentos la acompaña su madre que está pasando unos días con ellas. Pero la madre habla poco inglés aunque parece que sí lo entiende. La joven de Taiwan parece más madura y te sonríe como solo lo saben hacer las orientales. Sabe hablar castellano porque ha vivido 8 años en Paraguay donde sus padres fueron a probar fortuna cuando era niña.

Bueno pues al final de la cena se me ocurre (no sé qué sexto sentido me invadió) preguntar por la hora y resulta que no coincidía con la que yo creía que era. Pregunté a otro chico que había por allí y dijo la misma que la de la alemana. Me mosqueé porque al día siguiente tenía la excursión y tenía que estar lista a las 6h30 de la mañana. Pues resulta que no son 8h la diferencia horaria, sino 8h30. Y no sé como no me enteré bien en el aeropuerto al llegar. ¡Por los pelos! No sé qué hubiera pasado, si me hubieran dejado plantada. En Nueva Zelanda seguro que me hubieran esperado pero aquí no sé.

Después de recoger los bártulos de la cena me dispuse a seguir leyendo en la terraza de la piscina que es donde habíamos cenado, pero nada más llegar cayó un buen chaparrón y nos tuvimos que recoger a nuestras habitaciones. Este albergue es un poco cutre. No tiene sitio para estar resguardado, la cocina es super cutre, en fin. Encima están de obras y tienen las cosas patas arriba.

Esta vez no compartí la habitación con nadie. No me lo podía creer.

Al día siguiente me levanté pronto y me preparé para la excursión. Por suerte no llovía (no me lo podía creer) y el autobús vino puntual.

El chófer, que es el que nos va contando las cosas según vamos viajando, tenía una voz muy monótona y con el acento que gastan por aquí me costaba mucho enterarme de algo. Pero según creo, la entrada al Parque que teníamos que haber cogido estaba impracticable y tuvimos que acceder por otra mucho más alejada. Estuvimos 5h en el autobús con una parada de 20minutos incluida antes de llegar al embarcadero donde íbamos a pasear en barco por las aguas y ver qué animales observábamos. Se supone que está lleno de cocodrilos pero no llegamos a ver ninguno. En cambio si que vimos bastantes pájaros. Había llevado los prismáticos y si que los aproveché bien. Vimos unas rapaces muy grandes, unas garzas, unas cigüeñas con pico de espátula y un martín pescador entre otros. Estuvimos hora y media. Nos enseño también la zona donde se supone que estaba nuestro embarcadero y no se veía nada. Estaba un metro y medio bajo las aguas. Realmente pudimos comprobar que había inundaciones debido a las fuertes lluvias caídas. Parece ser que además estamos en la época del monzón. Una pena.

Luego cogimos el bús otra vez y fuimos a otra zona donde había unas pinturas hechas por los indígenas. En el camino vi también cacatúas blancas muy grandes con la cresta amarilla.

Las pinturas no estaban mal, pero según nos dijo las habían repintado en los años 40 y seguramente en varias ocasiones anteriores y era difícil saber cuando había realizado el dibujo original. El paisaje también era muy bonito. Había una especie de meseta y las flores rojas eran preciosas. Tuvimos suerte con el tiempo, no llovió. Solo un poco al regresar.

Vimos lo que llaman trenes de carretera, que son unos camiones muy potentes que llevan hasta 4 remolques colgados. Es bastante impresionante.

También pude ver fugazmente a un canguro (aquí se llama wallabi creo) que estaba puesto encima de una roca observando como pasaba el autobús por la carretera a 100 km/h aproximadamente.

Luego nos tocaron otra vez las 5h de regreso. La verdad es que no sé si compensa tanto viaje, pero si no lo hago no sé lo que me pierdo y no estoy contenta.

En fin, que llegué, a cenar un poco y a dormir. Esta vez si que tengo compañía, otras dos mujeres maduritas, que me parecen un poco raras. En fin, solo será una noche. Mañana me voy a Adelaida.



Nada más por hoy

Rosa

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