Hoy era el día que iba a ir a Oamaru y/o a ver las piedras redondas en la playa que se llaman los Moeraki Boulders, pero que no hubo forma de arreglar después de que reservara un día más en el albergue. Pero que se le va a hacer. Aproveché para escribir un poco, mandar algunos mail y hablar con la familia por Skype al principio de la mañana.
Os tengo que comentar que, a pesar de que los dormitorios son a veces mixtos, la mayoría de las que viajamos somos mujeres. De hecho, de los 6 que éramos el primer día, solo uno era hombre. Pero ayer las cosas fueron diferentes: ¡solo éramos 4 y yo la única mujer! ¡Y yo sin aprovecharme de la situación! ¡Qué desperdicio! Los tres tan jovencitos... Claro que a dos de ellos solo les vi por la mañana porque ya estaba dormida cuando aparecieron. Uno rubio alemán, muy majo él, con el que si he hablado porque hemos coincidido varias veces, otro asiático y el último moreno pero no sé su nacionalidad.
Me he levantado sin prisa aunque me he despertado bastante pronto. Y después de desayunar he ido a la biblioteca donde he hablado con casi toda mi familia. Luego he ido al isite para ver si podía quedarme en Akaroa en la península de Banks en lugar de en Christchurch que no se puede visitar al estar en ruinas después de varios terremotos ( por cierto han comentado que seguían los temblores y el día que estuvo Daniella allí la despertó un temblor de grado 5 a las 3 de la mañana). Pero los horarios de los buses no cuadraban y no he podido. Asi que he reservado una excursión desde Christchurch y pasaré 2 noches allí como previsto al principio. También he cogido el trayecto de Christchurch a Kaikura. Seguro que al leer esto os dais cuenta del lío que puede ser siempre pienso que acabaré metiendo la pata en alguna reserva. De hecho solo tengo reservada una noche en Christchurch y mañana, antes de salir, intentaré reservar la segunda.
Después estuve paseando y haciendo alguna compra.
Fui a comer al albergue y descansé un poco porque se puso a llover a mares.
A las 7h había quedado con Susanne para tomar algo y despedirnos. Y asi lo hicimos. Estuvimos hablando de cosas varias y me dijo que notaba que había mejorado mi inglés. Es posible que de tanto practicarlo algo más fluido me salga. Ella se quejaba bastante de la espalda y es que esos mochilones que se cuelgan atrás no pueden ser buenos. Espero que tengamos ocasión de vernos en un futuro, en España, en Basilea (Suiza) que es donde vive ahora, o en cualquier lugar. También me gustaría volver a ver a Daniella que me pareció encantadora. Y hay que tener narices para dejar un buen trabajo y hacer lo que uno cree que tiene que hacer, que en su caso era viajar (durante 8 meses sin pasar por casa!)
Ya estoy de nuevo en el albergue preparada para dormir.
Muchos besos a todos
Rosa
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