Hola a todos!
Lo primero que hice por la mañana fue la colada y aproveché para conectarme y hablar un poco con Manolo y Julia. Luego puse la secadora y me fui a desayunar (¡vaya manera de rentabilizar el tiempo!). Recogí y me fui rápidamente a explorar lo que me quedaba de Wellington. Cogí el bus que me dejó cerca de las catedrales. Primero vi la vieja y fue una sorpresa muy grata. Es toda de madera, por dentro y por fuera. y realmente muy bonita, una cucada porque es pequeñita para ser una catedral.
Luego fui a ver la nueva y por fuera me pareció un armatoste basto a más no poder, pero luego por dentro ganaba mucho. Las vidrieras eran muy modernas y muy bonitas, y el interior muy luminoso. También era muy original el retablo detrás del altar que estaba hecho de patchwork (o sea de trozos de tela cuadrados cosidos unos a otros) y que representaban una imagen pixelada de Cristo.
Luego me acerqué al parlamento y allí una chilena con hijito en la sillita me preguntó que de donde era y empezamos a hablar en Español. Fue muy amable conmigo. Me indicó cosas que tenía que ver y me dijo que a veces ella hacía de guía para grupos de habla hispana, y que era de las pocas porque no hat casi turismo en español. Se notaba, lo explicaba todo muy bien. Al lado del parlamento, que es de estilo clásico, se encuentra otro edificio muy moderno y redondo que quiere imitar un panal de abejas según me dijo para indicar que los neozelandeses son muy trabajadores y trabajan en equipo. Allí tiene su residencia el primer ministro.
Luego cogí un funicular que me acercó al jardín botánico y pude contemplar la ciudad desde arriba. Después, recorriendo unos caminitos señalizados, fui bajando de nuevo a la ciudad entre flores, árboles y estatuas.
Me acerqué entonces al centro de información y reservé actividades para Rotorua, porque voy a llegar demasiado tarde.
Finalmente entré en el museo Te Papa donde pasé un par de horas largas viendo cosas relacionadas con Nueva Zelanda: sus orígenes, sus bosques, sus animales, los maoris y sus tradiciones, etc... Se me pasó el tiempo volando y como ya estaba muy cansada regresé al hotel y cené.
Nada más, y nada menos. Bueno si. Estuve hablando un poco con mis compañeras de cuarto. Una es alemana (¡como no!) y la otra canadiense, Muy majas las dos. Hablamos de lo que habíamos visto y de lo que nos faltaba por hacer.
Sobre la nacionalidad de los turistas la cantidad de alemanes es abrumadora. Y además muy jóvenes, la mayoría no llega a los 20 años. Hacen este viaje al terminar el insti. Si cogieramos a 100 turistas, yo diría que 80 son alemanes, 5 de Reino Unido, 2 franceses, 2 estadounidenses, 2 canadienses, 2 australianos, 3 asiáticos (japoneses, coreanos, malasios), (los chinos han desaparecido por aquí, solo estaban en las excursiones más caras de los fiordos), 1 holandés y los 3 que quedan a repartir entre Brasil, Africa del Sur, Israel, India, y el resto de Europa.
Me ha salido el ramalazo de la estadística.
Ahora si que me despido. Un beso para todos
Rosa
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