Hola a todos
Hoy ha sido un día de mucho autobús. A las 7h me pasaron a buscar y empezó un viaje a lo largo del brazo más al norte de la isla del norte. Se trata de un lugar sagrado para los maoríes porque creen que desde allí se escapan los espíritus hacia el más allá. El día para variar amaneció con bastantes nubes y según íbamos andando nos metíamos más y más dentro. Se puso a llover. Pero lo más alucinante es que el autobús no hizo el recorrido hacia el norte por carretera si no por la playa que es larguísima (unos 90 kilómetros) y preciosa, toda de arena fina. Los coches también van por allí aunque todavía no se veían muchos. Supongo que eso se hace con la marea baja, aunque el autobús se mojaba bien los bajos porque realmente estábamos rodando por el mar. Estaba lleno de gaviotas que echaban a volar cuando nos acercábamos. Paramos un rato a mojarnos los pies y hacernos fotos y luego otro rato de autobús hasta que llegamos a unas dunas donde la gente se desliza con tablas de surf de polietileno (anchas y ligeritas). Hay que subir con la tabla hasta arriba de la duna y luego pones la panza sobre la tabla, levantas la parte de delante con las manos y pones los pies en el suelo a modo de freno. ¡Y allá que vamos! Cogí tanta velocidad que creí que no iba a poder frenar antes de llegar al ríachuelo y que me iba a mojar. Pero conseguí parar justo 2 metros antes. ¡OUF! Fue divertido.
Fuimos después a la punta más al Norte donde hay un faro y que se llama Cap Reinga y se ve el sitio donde se juntan el mar de Tasmania y el Pacífico. Allí se ven olas que, en lugar de ir hacia la playa, forman una especie de frontera entre los dos mares. El sitio es muy bonito y tuvimos suerte en ese momento porque no llovió.
Al regresar paramos en una especie de tienda museo donde tienen artesanía de la madera que hacen con un árbol típico de aquí que se llama Kauri y que puede tener más de 4000 años de antigüedad. Había un tronco tan grande en el centro de la tienda que han hecho dentro las escaleras para subir al primer piso. Como en los cuentos de niños.
Después fuimos a un bosque donde hay precisamente este tipo de árboles y dimos un pequeño paseo y luego a casa (hotel). Como digo ha estado bien pero hemos estado 11 horas de excursión y muy pocas fueras del autobús. El chófer iba amenizando la ruta con historias, datos y alguna que otra canción maorí.
A mi compañero de habitación de ayer solo le vi unos segundos porque luego vino cuando estaba dormida y yo me fui antes de que se levantara. Es muy grande y fuerte, pero poco comunicativo, aunque lo que habla lo dice tan deprisa que me cuesta entenderle. (luego he sabido que era irlandés). También puedo decir que emite unos ronquidos acordes con su tamaño.
Acaba de llegar una alemana muy simpática y jovencita que lleva poco tiempo aquí y busca algo de información. Muy agradable. Mañana va a hacer la misma excursión que yo.
Nada más
Besos
Rosa
No hay comentarios:
Publicar un comentario