Esta mañana he cogido el tren para ir a Pictón. El recorrido seguía la costa y era muy bonito. En el tren teníamos unos cascos en los que se escuchaba la historia de la zona y datos de interés. Muy bueno para poner a prueba mi nivel de Inglés que no es tan bueno como quisiera. Aunque me entere de lo general siempre hay cosas que no capto, pero que le vamos a hacer. Tengo que mejorar mi vocabulario. Al principio pudimos ver pájaros en la costa y leones marinos en las rocas cerca de la orilla del mar. El color del agua precioso, pasando del verde esmeralda al azul profundo. Vimos unas salinas de color rosa debido a la presencia de unas algas por lo que entendí del comentario. Luego dejamos la costa y nos adentramos en viñedos. Parece ser que Nueva Zelanda es un gran productor de vinos.
Por fin llegamos a Picton donde estuve unas 5 horas hasta coger el autobúa para Nelson. Dejé las maletas en consigna y fuí a pasear la ciudad. Debo decir que la pierna y el pie izquierdo me dieron mucho la lata, pero a pesar de todo aproveché el tiempo. Hacía mucho calor (¡quién lo diría!). Fui a uno de esos paseos bucólicos por la ladera del monte, entre chicharras que hacían un ruido ensordecedor, y sin encontrarme una alma, y subí hasta contemplar la ciudad y su puerto desde lo alto. Luego regresé al pueblo y fui a la biblioteca un rato para mandar correos y actualizar mi blog. Finalmente paseé por el puerto y tomé un poco de sol y a esperar la hora del bus.
El recorrido del bus de Picton a Nelson es muy bonito, entre valles y montes con muchos árboles, rebaños de ovejas pero también de vacas, y muy numerosos. Llegó el bus con un poco de retraso y por poco no me quedo en la calle porque el albergue ya estaba cerrando. Prefiero no pensar en como lo habría solucionado. Pero todo fue bien y pude descansar.
Besos
Rosa
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